Órdenes del Amor

Pertenencia, prioridad y equilibrio

Bert Hellinger, el creador de las Constelaciones Familiares, describió tres leyes naturales que rigen las relaciones humanas. Son los tres “órdenes del amor”: pertenencia, prioridad y equilibrio.

Órdenes del Amor

¿QUÉ SON LOS ÓRDENES DEL AMOR?

Las Constelaciones Familiares fueron inventadas por Bert Hellinger -un alemán filósofo, teólogo y psicoterapeuta- quien encontró que existían tres órdenes o leyes naturales que rigen las relaciones humanas. A estas tres leyes las llamó “órdenes del amor”.

Podríamos decir que esta denominación contiene ya un principio básico: SIN ORDEN NO HAY AMOR. Desde una concepción dual del Universo -femenino-masculino, Yin-Yang o Tierra-Cielo- es necesario que existan ambos polos para la integración o completud de un sistema. El orden posee una energía Cielo, Yang o Masculina; el amor posee una energía Tierra, Yin o Femenina. Juntos propician la Vida. 

Las Constelaciones Familiares son la terapia de tomar la Vida en un sentido muy amplio, de aceptación del movimiento del Universo o de la Naturaleza tal cual es. Una terapia del amor y del orden necesario para su expansión, tal cual sucede en el Cosmos. La palabra “armonía” expresa esta integración entre el orden y el amor. 

PRIMER ORDEN: PERTENENCIA

Todos los elementos pertenecen al sistema.  

En una familia significa reconocer a todos los individuos que pertenecen a ella. Esto incluye personas a las que no se recuerda: bisabuelos, abuelos, tíos que se fueron y que casi nadie menciona a lo largo de la vida del sistema familiar. Son los excluidos del sistema, porque nadie los reconoce, nadie siquiera se los nombra. Entre aquellos que no se nombran, también están los hijos no-natos, los niños que murieron antes de nacer o, en ocasiones, los que murieron siendo niños. A todos ellos se les trae en Constelaciones para recuperarlos y que el sistema florezca. También es importante en el orden de la pertenencia que, aunque haya una divergencia, elementos diferentes dentro de un sistema; todos, absolutamente todos, deben ser reconocidos. Lo mismo ocurre en cualquier otro sistema humano, por ejemplo, los fundadores de una empresa, el chico de los recados, etc. Todos los elementos pertenecen al sistema por igual, todos cumplen una función.

SEGUNDO ORDEN: PRIORIDAD

Los que llegaron antes están primero.

Este orden del amor se refiere al orden jerárquico respecto a la incorporación a un sistema. El hecho de llegar primero conlleva una dinámica de respeto, no sólo de reconocimiento. Haber llegado primero a un sistema, haberlo fundado, haber vivido más tiempo o en otra época, acumula una experiencia que los que vienen después no poseen. Al sistema de la “vida humana” llegaron primero nuestros ancestros; en una familia los padres están primero, los hijos llegan después; en un sistema laboral, los compañeros que llevan más tiempo están primero. En Constelaciones se usan, dentro de esta dinámica, las palabras “grande” para lo que llegaron antes, y “pequeño” para los que llegaron después. Esto no significa que el “pequeño” sea menos necesario que el “grande”,  pues según el primer orden, todos pertenecen por igual al sistema, todos cumplen una función. Pero es un modo de recordar la necesdidad de un tratamiento de respeto por antigüedad, experiencia o sabiduría, que se ha perdido en nuestra sociedad occidental y que es necesaria para que el orden natural del amor fluya.

TERCER ORDEN: EQUILIBRIO

Relación entre el dar y el tomar.

Se llama de “equilibrio” o también de “compensación” porque viene a invertir o compensar el segundo orden: los “grandes”, los que llegaron primero, “tienen más” (más vida, más amor, más experiencia, más conocimiento, economía, recursos, etc.); y dado que tienen más, pueden dar más que los que llegaron después. En la familia “los padres dan, los hijos toman”; en una empresa, el jefe da más y los empleados reciben más o dan menos. En términos generales este orden establece que los grandes dan más y los pequeños toman más.

El respeto que instaura el segundo orden se ve equilibrado a posteriori: si una persona admite a otra como grande, también es beneficiada desde su lugar de pequeña con el “tomar más” y con una menor responsabilidad que les permite dirigir el amor a sí mismos. Reconocimiento y respeto (primer y segundo orden) son necesarios para que los órdenes del amor fluyan, y lo natural en los sistemas jerárquicos es que el amor fluya siempre de forma descendente, como un río que desemboca en el mar.

Ahora bien, existe también formas de relación en que el orden de prioridad no se da. Son aquellas que surgen de la incorporación al mismo tiempo de sus elementos, por ejemplo, la pareja, un grupo de amigos que se conocen al mismo tiempo, trabajadores de una empresa de nueva creación, socios de asociaciones cuando se fundan, etc. Se trata entonces de relaciones entre iguales. El equilibrio entre el dar y el tomar consiste en sus integrantes dan y toman por igual.

ALGUNAS APLICACIONES

Prioridad en la empresa

El orden de prioridad a veces es difícil de establecer. En la familia no existe más prioridad que el llegar antes a la vida. Pero en otros sistemas, como en las empresas o corporaciones, existen diferentes jerarquías. Por ejemplo, en una empresa tenemos al menos tres niveles de prioridad: la edad, la jerarquía por funciones -el jefe o la jefa, el encargado o la encargada, y los empleados-y el tiempo de permanencia o antigüedad en dicha empresa. Entonces, un empleado que lleva mucho tiempo en la empresa y, de repente, la jefa o el jefe cambia; aunque este tiene una función que necesariamente es de prioridad, debería otorgarle respeto a las personas que ya están y permitirse aprender de ellos. Y en caso de que fuera joven, actuar del mismo modo ante los mayores, sin por ello dejar de cumplir su función.

Respeto a anteriores parejas

Hay algo fundamental que tiene que ver con el primer orden de pertenencia: que el reconocimiento es la base de la armonización de cualquier relación. Inclusive, por ejemplo, en el tema de parejas, cuando alguien ha estado o ha tenido una pareja y ahora tiene otra, lo normal es que en una constelación la persona deba respetar a aquellos que ya estuvieron antes en su vida. Esto es algo para tener en cuenta también en el día a día, ya que a veces nos embarcamos en una nueva relación, sin haber cerrado con amor, desde la valoración que exige el reconocimiento, las anteriores.

DINÁMICAS

Existen tres dinámicas principales de ordenación en las Constelaciones Familiares, acordes con los tres órdenes del amor:

Hay también otras dos dinámicas muy importantes, ligadas al orden de prioridad o jerarquía dentro del sistema familiar. Se dan cuando un hijo o una hija, no reconoce a sus padres como tales colocándose en su lugar (parentificación) o como pareja de alguno de ellos (incesto); es decir, no tomando el amor desde su lugar de “venir después” o de “ser el pequeño”, lo que redunda en un propio perjuicio.


Soledad gonzalez silgo

Técnicas terapéuticas


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