Las frases sanadoras son una serie de expresiones verbales muy antiguas, que van a la raíz de la emoción, del sentimiento y de la problemática a tratar. Son frases directas, sin mucho pensamiento, sin mucha elaboración mental, sin nada de justificación o de explicación; sino que expresan lo básico de las relaciones y abren el camino para la reconciliación del alma. Ejemplos de frases sanadoras son, en la relación padres-hijos, “los padres dan, los hijos toman“.
Las frases sanadoras las introdujo Bert Hellinger a partir de observar cómo las personas de la tribu de los zulúes, donde él estuvo trabajando como misionero, se relacionaban y resolvían sus conflictos. Es decir, si había un conflicto dentro de la comunidad, las personas se juntaban para resolverlo y el modo de reconciliarse o de sanar una relación conflictiva eran este tipo de frases muy directas. Son frases que se podrían llamar “ancestrales”, pues son ajenas a toda la ideología predominante que ahora mismo estamos acostumbrados en la sociedad occidental, en la que todos son palabras y pre-conceptos.
Las frases sanadoras van a la raíz del sentimiento
Frases como como “los padres dan, los hijos toman” -si un hijo se la dirige a un padre, sería “tú das, yo tomo“- consiguen recolocar la relación en la prioridad esencial en la que el que vino antes da y el que vino después recibe, según los órdenes del amor. Otros ejemplos de frases sanadoras serían: “tú eres el grande, yo el pequeño” en el mismo contexto o, en relaciones de pareja, “gracias por lo vivido“, “gracias por lo bueno” o “gracias por lo no tan bueno“; y, en relaciones que fueron conflictivas, decir “así fue“, que viene a significar: bueno, lo que pasó, pasó y podemos establecer una nueva relación. Otras frases sanadoras se han ido incorporando con el desarrollo de las Constelaciones Familiares, por ejemplo, para alguien que ha fallecido “siento mucho tu destino” y otras de este tipo.
Las frases sanadoras tienen su vida propia, no necesariamente hace falta una constelación para emplearlas. Se pueden utilizar en psicoterapia o incluirlas en pequeños rituales que la persona puede hacer para sanarse a sí misma. Si una persona se pone en el lugar propio y quiere sanar una relación con otra persona, puede decir frases de este tipo igual que si se trabajara con Ho’oponopono y así se mueven en el interior de la persona los sentimientos de reconciliación, de perdón o de amor.
la expresión verbal de la emoción es liberadora
Hay algo más que se suele añadir a las frases sanadoras: son las expresiones simples de emoción. El reconocimiento de una emoción ante el otro -decir “me siento dañado”, “me siento triste”, “esto me me dolió” o “estoy muy enfadado”, e incluso “te odio”-, cualquier expresión de sentimientos directa, siempre es positiva porque dice la realidad del sentimiento. Más allá de intentar argumentar o de tener razón o no razón, simplemente manifiesta una subjetividad dañada. También puede mostrar una subjetividad de alegría, de agradecimiento o de perdón. La expresión verbal se unen con las frases sanadoras dentro de lo que sería una Constelación Familiar, pero ambas pueden usarse en el día a día como una forma de comunicación más sana a nivel emocional.







