ELEMENTOS
Las Constelaciones Familiares poseen tres elementos esenciales:
El primero es la mirada: una mirada atenta, quieta y callada. Normalmente cuando hablamos con las personas no miramos a los ojos directamente y, si lo hacemos, estamos hablando o pensando al mismo tiempo. Una mirada silenciosa es lo primero y fundamental para un movimiento del alma, una mirada a lo profundo de los ojos del otro.
El segundo ingrediente es la sensación. Mientras dos personas se miran en una Constelación, lo que debe hacer cada persona es estar pendiente de sí mismo, pendiente de las sensaciones que obtiene en ese mismo momento. Cuando hablo de “sensaciones”, pueden ser emociones o sentimientos -como alegría, tristeza, frustración, rabia, impotencia…- o también sensaciones corporales -rigidez, “me duele el hombro”, “me siento cansado”… cualquier tipo de sensación corporal-. Esto quiere para que las terapia funcione bien lo ideal es que sus participantes no estén centrado en sus pensamientos: “qué pensará el otro”, “que dirán de mi”, “estará bien lo que hago”, “cómo debo actuar”, etc.
Y el tercer elemento es la expresión. La expresión puede ser verbal, es decir, que si, por ejemplo, el constelador pregunta a una persona que está en este proceso de mirar y de sentir; la persona puede expresarlo a través de palabras que digan o mencionen o definan sentimientos. También es posible, si la emoción que le embarga es fuerte, expresarlo con llanto, con risa o con cualquier otra forma expresión no verbal. Y, por último, es muy adecuada la expresión corporal, con cambios de postura o movimientos dentro del campo sistémico, siempre que el constelador lo permita; pues suelen indicar con claridad qué relaciones se establecen entre los participantes.
Únicamente por el hecho de mirar mientras uno se percibe a sí mismo ya ocurren cosas, ya se mueven sentimientos y ya nace una expresión. Mirado desde este punto de vista, las Constelaciones Familiares son una forma de canalización. Se trata de un momento, un espacio o un lugar, en el que las personas se dejan sentir y, al velarse el pensamiento, todo lo que ocurre es movimiento del Espíritu: algo que fluye por sí mismo, sin intencionalidad por parte del ego o de la mente.
REPRESENTANTES
Las Constelaciones se realizan desde una óptica relacional o sistémica. Su planteamiento siempre requiere de una serie de elementos y la visualización de las relaciones que se establecen entre ellos. Por tanto, el mínimo de elementos necesario para que una Constelación tenga lugar es dos: la persona que quiere “constelarse” y otro más con el que establece la relación que quiere sanar (el problema en cuestión, un familiar, una persona con la que hay conflicto, etc.).
Para reflejar un sistema en Constelaciones se utilizan “representantes” como elementos del mismo; es decir, objetos o personas a los que se asignan una serie de roles adecuados al planteamiento. El tipo de representantes utilizado establece ya una diferencia en la forma de facilitar esta terapia:
- Constelaciones individuales: Las realiza una persona con el “constelador” o facilitador de esta terapia, quien representa un segundo elemento; o se ayudan de diferentes objetos (figurines) que representan cada uno de los factores a tener en cuenta (elementos del sistema).
- Constelaciones grupales: Se realizan con apoyo de otras personas que participan en calidad de representantes, tomando los diferentes roles necesarios para realizar la terapia.
Por ejemplo: Si una persona tiene un problema con su padre, en la constelación normalmente se coloca un representante que hace de la persona de constela, otro representante del padre de la persona que constela. A partir de ahí, se puede traer a otros participantes que se consideren necesarios para establecer el orden o armonía en esa relación.
FUNCIONES
Las Constelaciones Familiares y Sistémicas cumplen dos funciones principales:
VER -> COMPRENDER
Lo primero en una Constelación es ver la realidad del sistema, cómo se configura y que está ocurriendo en él. Es una etapa estrictamente fenomenológica. Se representa al sistema y se mira cómo está. Cuando esto se hace en presencia de un cliente, este ya entiende algunas cosas en relación al conflicto que plantea. La persona viene con una visión subjetiva del mismo y cuando se le muestra a nivel sistémico adquiere una perspectiva más amplia. Esta perspectiva, esta vista de pájaro sobre el problema planteado, ya es en sí misma curativa. La persona se da cuenta de cosas que antes no lograba ver o adquiere una comprensión profunda que en ocasiones es más que suficiente para que encauce luego la solución de su conflicto en su día a día.
RESOLVER -> ORDENAR
La segunda función, cuando es necesaria, consiste en modificar de alguna forma las relaciones del sistema: donde hay conflicto, propiciar armonía. Las Constelaciones proceden entonces a la armonización del sistema mediante algún tipo de ordenación. Hay dos formas de restablecer el orden en el sistema:
- Ordenación directa: Colocar cada elemento en su lugar correcto y permitir que el sistema se relaje en esta nueva ordenación.
- Ordenación indirecta: Solucionar individualmente cada desorden o conflicto observado hasta que el sistema se reorganice por sí mismo.
En ambos casos, si la ordenación está bien realizada, todos sus elementos y el propio cliente se sienten mejor. La ordenación directa es más rápida y requiere menos elementos, mientras que la ordenación indirecta es más lenta y requiere más. Se usa una u otra dependiendo de las necesidades del cliente y/o la disponibilidad de tiempo en un taller.
TIPOS
Dependiendo de las funciones realizadas y los elementos empleados se distinguen tres tipos de “Constelaciones”:
- Movimiento sistémico: Consiste principalmente en ver cómo está el sistema. Puede añadir algunas intervenciones a modo de conexión visual o frases de expresión. No pretende ordenar, sólo comprender y, a lo sumo, relajar la tensión o conflicto mediante la liberación emocional.
- Ordenación sistémica: Consiste en ordenar directamente el sistema, bien desde el inicio, bien después de haberlo representado espontáneamente. Las expresiones del sentir y la mirada se reducen al mínimo.
- Constelación sistémica: Emplea todos los elementos anteriormente dichos y se dirige a una ordenación indirecta. A mayor libertad expresiva se permite mayor capacidad, por parte del facilitador, para encauzar la resolución del conflicto hacia la comprensión amorosa o la aceptación.







