Beneficios

¿Para qué sirven las Constelaciones Familiares?

Las Constelaciones Familiares pueden resolver cualquier tipo de problemática, no sólo en las relaciones, sino en cualquier ámbito de la persona, a través de lo que se llaman el “movimiento del alma” y “el movimiento del Espíritu”.

Beneficios

Múltiples posibilidades

Una constelación sirve para todo tipo de problemáticas a nivel anímico, emocional, psicológico e incluso físico. También para relaciones personales, relaciones de trabajo o problemas de trabajo. Pero las Constelaciones Familiares van mucho más allá, pues se trata de una herramienta asombrosamente versátil: se pueden constelar sueños, vidas pasadas o los diferentes cuerpos astrales -para ver cómo están, en qué estado se encuentran e integrarlos- y, en general, cualquier cuestión sobre la que una persona tenga duda o le interese resolver.

Normalmente una constelación se dirige a una persona con la intervención de otras (representantes), es decir, son una terapia individual en grupo. Sin embargo, es también posible realizar constelaciones temáticas, dirigidas a la totalidad del grupo, tratando un tema en el que todos los participantes deseen profundizar.

Mirada nueva

Lo primero que aporta una constelación familiar una mirada nueva:

Esta mirada nueva, con más perspectiva y de los movimientos inconscientes, es siempre reveladora. Lo que más recurrentemente suelen afirmar los participantes de las Constelaciones Familiares es “no me había dado cuenta”, “mira, pues va a ser eso”, etc. Reconocen como real lo que han vivido y que, sin embargo, se les había pasado desapercibido.

Encontrar causas

Otros de los aspectos más importante de la resolución de conflictos a través de Constelaciones es la capacidad que tienen para encontrar las causas de los problemas. Cuando una persona llega a constelarse, muchas veces no dice “quiero resolver esto”, sino que lo que pregunta es “¿por qué tengo esto?” o “¿por qué me pasa esto?”.

Durante una constelación es posible colocar a diferentes representantes de distintos factores que puedan estar incidiendo un problema y ver las relaciones que se establecen entre ellos. De este modo, la mirada o la comprensión del asunto que se está tratando se amplia todavía más. Esto es particularmente llamativo en las enfermedades físicas, dado que se puede asociar su origen con los planos emocional, inconsciente, relacional o psicológico; y, enfocarse en su causa inicial, con lo que la enfermedad podría empezar a menguar o a remitir, o al menos ayudar a ello.

Ruptura de patrones

La familia de origen, en la que una persona es criada y educada, es el lugar donde se aprenden las formas básicas de relación personal y de relación con uno mismo. Creencias, consignas y patrones aprendido nos acompañan a lo largo de la vida, dando lugar a una serie de dificultades que, en ocasiones, no logramos entender. Las Constelaciones son un método que nace de la Terapia Familiar, la cual lleva mucho más tiempo tratando estas cuestiones. Entre los patrones más recurrentes se encuentran los siguientes: parentificación, incesto, lugar que ocupa un hijo dentro de la relación de hermanos, ausencia de alguno o de ambos progenitores, existencia de abortos, rabia transferida, excesivas severidad o exigencia, maltrato, tareas de responsabilidad a muy temprana edad, “consignas familiares”, fidelidad inconsciente, etc.

En la Constelaciones se establecen dinámicas que pueden suponer para muchas personas un cambio en términos de superar dependencias, aumentar su autoestima y enfocar la vida desde la consciencia individual; es decir, sin que esos patrones sean un obstáculo para recuperar el lugar que les corresponde. No obstante, muchas de estas problemáticas pueden ser también resueltas desde la pedagogía sistémica: una forma de hacer entender mediante la palabra a las personas en qué patrones está envueltos sin necesidad desplegar una Constelación.   

Movimiento del alma

Más allá de la comprensión profunda que se obtiene en Constelaciones y la ruptura de patrones, este método terapéutico también permite realizar dinámicas de resolución, consistentes en restablecer, dentro del sistema tratado, los órdenes del amor y sus ingredientes fundamentales: el reconocimiento, el respeto y el perdón. El modo en que estas dinámicas afectan a la persona es lo más específico y relevante de la terapia:

Bert Hellinger denominó a sus propias Constelación Familiares, en una primera parte de su carrera como terapeuta, “Movimientos del Alma”.

Un movimiento del alma es una comprensión interna, un cambio perceptivo o una transmutación que se produce cuando una persona recupera el lugar que le pertenece dentro del sistema. Esto ocurre por el simple hecho de restaurar el orden: Durante su existencia la persona ha vivido desde un lugar que no le correspondía y el cambio que se produce durante la Constelación afecta de forma inmediata al ser interno. Se trata de  un “re-encaje” o “reset” mediante el cual se establecen nuevas conexiones.

Dado que la terapia de Constelaciones se realiza desde el sentir, puede acceder a zonas del cerebro no regidas por la estructura lógico-racional -lo que habitualmente se denomina inconsciente- como lo haría una terapia de hipnosis o una dinámica de catarsis. De este modo, la persona se abre a una nueva forma de ver y de relacionarse en su vida cotidiana; saliendo de antiguos patrones y notando que hay cosas que han cambiado. Normalmente se experimenta como un “insight” o comprensión súbita, pero en ocasiones es tan profunda que llega a sentirse un leve mareo; tanto desde la función de representante como por el propio cliente. 


Soledad gonzalez silgo

Técnicas terapéuticas


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